Vivir desde la Mente o desde el Alma

meditacion preciosaVivir desde la Mente nos limita enormemente;  nos hace rígidos e inflexibles. Una mente  desarrollada y conectada con el corazón se mueve de forma armónica y acorde a cada circunstancia de forma estable y serena.

A una mente débil  no desarrollada le dan miedo los cambios y se mantiene en la duda e inseguridad. Todo le crea sufrimiento, angustia o ansiedad.

Observar y participar en el mundo desde el corazón nos da una visión más amplia desde la parte amorosa que todos somos y tenemos.

¿Cómo salir de la Mente? El encuentro con nosotros mismos debe hacerse a diario aunque sólo sea por treinta minutos. Esto quiere decir que debemos crear el hábito y hacer de esa cita algo tan importante como el comer. Salir del mundo exterior y adentrarnos en nuestro interior para poder conectar con nuestra Alma, que representa a nuestro Ser esencial y eterno.

Muchos nombres y formas se les ha dado a esta Verdad única, eso no es lo importante. Lo que importa es salir de la Mente -ponerla a nuestro servicio- y vivir desde el Corazón espiritual, donde hay paz y silencio reconfortante.

La Meditación es la clave para ir al encuentro de ese espacio interior donde se encuentra la armonía perfecta. Los primeros días nos haremos conscientes de cuán impacientes y tensos estamos, de cuánto nos cuesta salir de nuestra mente caótica. Pero poco a poco, haciendo una respiración rítmica y consciente, conseguiremos relajar nuestro cuerpo físico y la mente entrará en quietud.

Sacar la mente del pasado

ser saludo al solEl ayer tiene la importancia y relevancia que le queramos dar. ¿Qué sentido tiene alimentar lo acabado mientras la vida ocurre Hoy?

… Es posible educar la Mente y hacerla obediente para que se mantenga atenta en el Presente.

Es posible aprender a pensar. Podemos sacar la mente del pasado; liberarla de toda atadura y que se mueva libre y creativa en el Presente.

Centro todas mis fuerzas y mi percepción en la Realidad. Me deshago de todo miedo que frena mi caminar hacia adelante.

Desde mi Ser en armonía, centrado en mi Presente, Soy.

Solo cuando concluimos etapas y resolvemos situaciones es cuando podemos cerrar enteramente una puerta de vivencias para abrir una nueva.

Libres para ser

angel  niña piedraVamos a dar un salto radical en el nivel de Conciencia que sacuda en nosotros todo lo inútil. No tengamos miedo a los cambios.

Vamos a movilizar las energías necesarias, desde la conexión cuerpo-mente,  para que todas nuestras capacidades despierten y nos animemos a mejorar nuestra salud física y nuestro bienestar emocional.

No nos conformemos con mediocridades. Tenemos derecho a tener salud y paz interior.

Vamos a perder la rigidez y dejar atrás todo inmovilismo de ideas estancadas que nos están limitando.

Nos hemos vuelto estatuas de granito ante el miedo a sufrir. Así que,  los miedos son nuestro peor enemigo porque son los que nos paralizan,  limitan y enclaustran en parajes oscuros de nuestra mente de los que luego no sabemos salir.

Son los miedos los que debilitan la mente. Y una mente débil crea una personalidad insegura y voluble.

Para fortalecer la mente y crear nuevos hábitos hace falta seguir un entrenamiento que fortalezca nuestra voluntad y autoestima.

Recuperemos la alegría por la vida y la esperanza en el ser humano… rompamos todas las corazas y comencemos de nuevo…

 

Desbrozar la mente

espirales de coloresHace ya diez años asistí a un curso de Terapia Regresiva en Barcelona.  Lo que menos me imaginaba es que yo misma iba a experimentar un cambio radical en mí debido a lo que experimenté durante las prácticas que haciamos entre los alumnos, bien como terapeutas y también como pacientes.

Una de las veces que me tocó prestarme como paciente, después de conseguir una relajación muy profunda, el compañero que hacía de terapeuta me dirigió hacia el subconsciente y me pidió describiese dónde estaba.

Yo había entrado en un estado que se llama  conciencia expandida y estaba vivenciando algo muchísimo más que alucinante. Me costaba articular palabras y con gran dificultad de habla comencé a explicar «… no sé dónde estoy, ni siquiera se qué soy o si soy… lo que veo es la inmensidad, colores, formas preciosas; espirales, esferas, tubos … soy energía viajando dentro de la energía… de muchas formas. A veces alguna me absorbe… no hay destino ni razón … soy espectadora de esa inmensidad impresionante y al mismo tiempo soy todo eso… no hay mente, no hay sentimiento, no hay nada… solo ES sin propósito aparente… es imposible explicarlo …»

Después de esta experiencia y otras parecidas que viví, volver al estado normal de esta realidad, me desconcertó. Me costó asimilar lo que mi mente quería triturar para darle una explicación lógica.

Imagino que los «viajes sicodélicos» que producen alguna droga o alucinógeno te pueden llevar a este tipo de experiencias, no lo sé, aunque sí es seguro que tiene el peligro de quedarte «colgado» en otras dimensiones. O como le ocurrió a Castaneda con tanta droga que ya no sabía si estaba despierto o soñando o cuál era la realidad … muy peligroso.

Creo que estoy hablando de otra cosa y no de alucinaciones que es donde te lleva la mente.  Cuando sales de la mente entras en un  estado de no-mente; el vislumbre de un estado elevado de inmensa paz y dicha.

Cada persona es única y mi experiencia  dentro de la terapia regresiva es que, primero hay que hacer un trabajo de desbrozar la mente;  quien tiene impaciencia y expectativas o miedos y resistencias, se desiluciona pues quiere resultados inmediatos. El ego juega malas pasadas e inconscientemente desea verse en una vida pasada como alguien muy importante o… ¡tanta variedad de fantasías!

La terapia regresiva es una de tantas herramientas para conocerse a sí mismo. Pero primero, repito, hay que limpiar la mente.

 

¿cómo te sientes por dentro?

La verdad es que desde el vacío afectivo y los miedos formamos una personalidad que con el tiempo se convierte en una trampa de muy difícil salida y una carga sobre nuestros hombros y corazón que  termina alejándonos de nuestro Ser.

Si no sabemos resolver los traumas del pasado; sanándolos enfrentándonos a ellos y perdonando -tanto a los demás como a nosotros mismos-, ese peso, ese espacio en el corazón que ocupa todo ese dolor, rabia  y miedos, está limitando nuestra capacidad de amar: a nosotros mismos, a los demás y a la vida misma.

Toda esa parte emocional que nos envuelve, que no hemos solucionado, y que arrastramos desde la niñez, no nos deja ver nuestra realidad; no somos conscientes de ella sencillamente porque no somos capaces de enfrentarnos a ella. No queremos ver. No queremos saber. No nos conocemos en absoluto… usamos el escudo del «no sé» y damos por finalizada la búsqueda de nuestra infelicidad.

Por  mi consultorio pasan casos extremos pero que son ejemplos para todos y el conocerlos sirve para que veamos esas trampas en nosotros mismos. Vino un hombre mayor quejándose de insatisfacción e  infelicidad. Quería recuperar las ganas de vivir. Dijo que su vida era perfecta aparentemente; familia feliz, salud, dinero…  echaba de menos el poder salir con su velero o viajar a países exóticos como hacia antes y achacaba a eso -aunque sin creerselo- su falta de ánimo y decaimiento.

La cuestión radicaba en sus miedos. Él es dentista y dijo que desde el primer día que puso su consultorio y comenzó a trabajar, él siente miedo. Todos los días que va camino a su trabajo sus pensamientos y sentimientos son de miedo…

– ¿A qué? -pregunto, teniendo en cuenta que este señor lleva 30 años trabajando.

– No sé -es la respuesta.

No puedo evitar preguntarle ¿llevas todo este tiempo con ese sentimiento de miedo en el cuerpo y todavía no sabes por qué?

– De verdad, no lo sé – me contesta desde su desazón.

Este es un caso como tantísimos otros. Da igual el escenario y los personajes; el fondo siempre es el mismo: ¿Qué limita mi Ser? … y no dejar pasar el tiempo que nos vaya atrapando y envolviendo, como hace la araña con su presa. En este caso, la araña es la mente y su tela en la que quedamos atrapados es ese «no sé» que nos inmoviliza.

Sólo cuando tomamos la vida y cada situación de la vida como un desafío y nos enfrentamos a ella, nos libramos de caer en este tipo de trampas que nos tiende  nuestra mente.

Hacer repaso a menudo de nuestra estado interior: ¿Cómo me siento por dentro?… desde el corazón que venga la respuesta y solucionar inmediatamente.

Encontrar las opciones y elegir las soluciones… no tomemos por normal el que nuestras sombras sean más grandes que nuestra Luz.