La energía del amor puro

Cuando se tiene la oportunidad de experimentar la energía del amor puro, su vibración deja al desnudo las carencias y la fragilidad de la mente y del  alma -entre sí desconectadas.

Cuando la energía del amor puro incondicional  te sacude por dentro, el ego sufre; el ego se ve amenazado. Y la mente pregunta asustada ¿quién soy?… ¿qué sentido tiene mi vida?…

En estos momentos de lucidez -y vacío-, sólo queda ir al encuentro del alma y escuchar su respuesta: «Yo Soy la Presencia divina de la energía inagotable del Amor Incondicional en tí». Desde esta conexión con el ser esencial en mí entiendo que…

No puedo hacer míos tus errores, tu desconcierto, tu descontento y tus miedos.

No puedo andar por tí tú vida. Habrás de vivir tus propias experiencias.

Ahora sí te lo puedo decir,  al deshacerme de mis propios miedos, que envolví a los tuyos.

No puedo hacer mías tus desventuras ni tus pensamientos siquiera.

La ignorancia y el desagradecimiento te mantienen fuera de la Luz.  Crea  tu destino desde la sencillez y la alegría, aduéñate de la esperanza que también te pertenece y echa a andar. Ábrete al cambio. Permítete comenzar de nuevo…

Cada uno de nosotros, tomemos la responsabilidad de desarrollar nuestro Ser desde la acción que surge del ser total que somos. Y desde el amor puro incondicional que nos sostiene.

 

Incrementar la energía (luz) en nosotros

Si entendemos desde la experiencia qué significa en profundidad avanzar en la vida siguiendo un Camino de Iniciación,  cada vez nuestro andar por él se hará más claro, más fácil y con más entusiasmo. Porque, cuanto mayor sea nuestro nivel de Conciencia tendremos más percepción y comprensión de nuestro incremento de energía (Luz) y nos haremos conscientes de cómo esta Luz influencia y se transmite a todo lo que hacemos.

De alguna manera, siempre nos hayamos en los comienzos por ello se le llama Camino de iniciación porque  cada peldaño que subes en comprensión, desde ese sentimiento de expansión de tí mismo, descubres que tu visión es nueva y desde esa nueva perspectiva -de tí mismo y del mundo- comienzas a interactuar, a relacionarte, a amar de forma más profunda y compasiva…

Desde esta acción continua de auto-transformación, cada vez más, mantener la conexión con nuestra alma y con el Alma Colectiva -el sentimiento de ser parte del Uno- se hará más estable y permanente, proporcionándonos la tan deseada paz interior.