El Amor del Alma

Como el agua de manantial de alta montaña, pura, viva, así es de comparable nuestra Alma. No desperdiciemos ni una sola gota de ella porque el Amor que irradia el Alma, vibra sin restricciones y alumbra nuestra Conciencia.

Alejémonos de lo que distrae al Alma, de lo que la perturba o constriñe. Abstengámonos de lo que apaga su Luz.

Amarnos a nosotros mismos quiere decir proteger lo más preciado en nosotros; el Alma, nuestro espíritu.

Si nos deshacemos de todo ruido podremos escuchar su canto que dulcifica el corazón.

Si nos deshacemos de todo pensamiento inútil y egoísta, el silencio reconfortante del Alma nos arropará con bondad.

Las fuerzas del mal son reales, no nos rindamos a ellas con sus hechiceras tentaciones.. No perdamos nuestra dignidad humana vendiéndonos por baratijas.

Sólo el agua viva nos puede saciar la sed de forma permanente.

Todos tenemos miedos

mujer-inspiracionTodos tenemos miedos porque los miedos razonables son necesarios: Nos previenen de los peligros y de extralimitarnos. Los miedos ajustan nuestras ansias de riesgo y fantasía.

Pero también puede ocurrir que los miedos invadan nuestra mente de forma obsesiva y dispersen nuestras energías, paralizando o limitando nuestros deseos de avanzar y de conocer nuevas posibilidades.

Existen los miedos infundados que son como fantasmas que dificultan nuestra claridad mental. Miedos creados por una mente débil, por una personalidad insegura, de baja autoestima. Éstos son los ingredientes que sobrealimentan a los miedos de manera tortuosa.

El mundo está lleno de sufrimiento y dolor, y es real. Pero ahora mismo, los medios de comunicación nos están bombardeando con noticias catastróficas que minan nuestra seguridad y claridad mental.  Tenemos que concentrar todas nuestras energías en nosotros mismos de forma positiva y no permitir que nos invadan con ideas e imágenes que limitan nuestra acción y capacidad de cambio.

Es al dispersar nuestra mente cuando nos debilitamos. Las Fuerzas del Mal -que existen y acampan a sus anchas- trabajan para coaccionar nuestra mente desde el miedo: creando inseguridad, haciéndonos creer que «más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer».

También existen las Fuerzas del Bien ¡sí!. Y son justamente las del AMOR. La SOLIDARIDAD. La COMPASIÓN. La UNIDAD. La CONFIANZA ABSOLUTA EN LA DIVINIDAD.

A esas nos unimos.