Tomamos todo al pie de la letra. Nos quedamos discutiendo sobre el tipo de letra y tinta en lugar de leer y profundizar en lo escrito. Preferimos nadar en lo superficial y dramático que bucear hondo donde está el significado de las cosas y su esencia.
¿Quién dijo que se acaba el mundo y a quién le importa lo que haya dicho quien sea? ¿Por qué darle realidad a algo que no tiene ni pies ni cabeza?
Nada de alimentar miedos con fantasías catastróficas, eso para empezar. Y segundo, pensemos por nosotros mismos; ¿fin del mundo? No. Fin de todo lo caduco. Fin de sistemas corruptos. Fin de enfermedades mentales. Fin de ir detrás del dios dinero. Fin de la inconsciencia y la apatía. De todo eso es de lo que tenemos que ocuparnos que finalice.
Fin de no ser dueños de nuestro destino y felicidad. …Las desgracias las creamos nosotros y se materializan cuando las alimentamos desde una mente negativa. Los sufrimientos los crea la mente y parece como que nos regodeamos con ellos; siendo víctimas.
Fin de todo eso para que podamos llenarnos de amor y gozo y amor y gozo y más amor y gozo…

