El Ego quiere lucirse

mujer dibujo en naranjaEl Ego se manifiesta desde la personalidad, creyéndose importante de forma desmedida y engañosa.

El Ego invade las mentes débiles y domina desde ellas. Un mal entendido amor por sí mismo -ese personaje que uno cree  ser- es el causante de nuestras desgracias y sufrimientos.

Cuanto más poder tenga el Ego sobre la mente más limitada y constreñida estará nuestra verdadera naturaleza.

Si el ego representa al yo inferior, con toda su negatividad, egoísmo e impulsos básicos, su opuesto es el Yo Superior, cargado de sensibilidad, creatividad,  compasión, generosidad e intuición.

Por lo general, es el yo inferior quien domina y se resiste a cualquier idea de cambio, no dejando espacio ni posibilidad, desde el engaño y la ilusión,  a  que el Yo o Mente Superior se desarrolle.

Para que entendamos las diferencias entre uno y otro diremos que el YO INFERIOR es complicado, denso, oscuro y le hace fuerte las energías del sufrimiento, miedo, de odio, de resentimiento, etc. Mientras que el YO SUPERIOR es sencillo, claro, transparente y su energía es la del amor, la alegría, la aceptación y el contentamiento.

Para las personas que, después de toda una vida de sufrimiento y frustración, han decidido comenzar  un camino espiritual y de crecimiento personal, no deben desanimarse. Estén atentos,  porque el ego utilizará su arma preferida para obstaculizar el avance: LA DUDA Y EL DESÁNIMO.

El mayor enemigo está dentro de nosotros y ese es el Ego. Acabar con él es el mayor desafío que se nos puede presentar. Y la mejor arma está en ser Observadores de nosotros mismos para fortalecer nuestra Conciencia, que es Luz.

Comenzar a vivir desde la Conciencia de Ser, es un ejercicio mental  que precisa de esfuerzo y disciplina al principio. Conozcamos las trampas de nuestro enemigo. Enfrentémonos y sintámonos capaces de salir victoriosos. Duele ver que no somos tan perfectos como creíamos. Duele reconocer nuestros fallos y debilidades. Aceptarnos como somos y querer mejorar es la actitud ideal.

Escuchemos la voz de nuestra Conciencia. Digamos «Yo no soy mi mente; tengo una mente a mi servicio».

 

Libres para ser

angel  niña piedraVamos a dar un salto radical en el nivel de Conciencia que sacuda en nosotros todo lo inútil. No tengamos miedo a los cambios.

Vamos a movilizar las energías necesarias, desde la conexión cuerpo-mente,  para que todas nuestras capacidades despierten y nos animemos a mejorar nuestra salud física y nuestro bienestar emocional.

No nos conformemos con mediocridades. Tenemos derecho a tener salud y paz interior.

Vamos a perder la rigidez y dejar atrás todo inmovilismo de ideas estancadas que nos están limitando.

Nos hemos vuelto estatuas de granito ante el miedo a sufrir. Así que,  los miedos son nuestro peor enemigo porque son los que nos paralizan,  limitan y enclaustran en parajes oscuros de nuestra mente de los que luego no sabemos salir.

Son los miedos los que debilitan la mente. Y una mente débil crea una personalidad insegura y voluble.

Para fortalecer la mente y crear nuevos hábitos hace falta seguir un entrenamiento que fortalezca nuestra voluntad y autoestima.

Recuperemos la alegría por la vida y la esperanza en el ser humano… rompamos todas las corazas y comencemos de nuevo…

 

Contactar con el problema

Combatimos al enemigo creyendo viene del exterior pero son los traumas y conflictos  internos los que ocultan la hostilidad que generan sufrimiento, dolor y enfermedad en nosotros.

Nuestra actitud ante la vida es lo que alimenta y fortalece nuestro ánimo diariamente; cuando es fuerte nos ocupamos de las cosas desde la confianza y seguridad en nosotros mismos. Pero cuando  el enfoque mental  es negativo eso nos debilita, hace que nuestro ánimo esté decaído, nos cuesta resolver los conflictos y tomar decisiones.

Todos tenemos miedos inconfesables. Tenemos resistencias a los cambios. Si no controlamos y desarrollamos nuestra mente, ella nos domina desde la inflexibilidad y la obstinación. Pero hay que profundizar en nosotros mismos, bucear en nuestro subconsciente para ir a la raíz de esos patrones rígidos que gobiernan nuestra vida y de los que no sabemos liberarnos.

El proceso de sanación implica una evolución gradual  a partir de que tomo responsabilidad de mi propia vida. Se trata de un despertar y sucede en un particular momento en que decidimos conscientemente hacer un cambio en nosotros. Abandonamos totalmente el justificarnos y contactamos con el problema.

A partir de ahí la relación entre tu cuerpo y tu conciencia se activa. Vas hacia tu interior para comenzar a despejar  la tensión entre el cuerpo y la mente. Respiras profundo y conectas con tu ser que te guía en ese proceso de liberación.

Lo importante no es todo lo que sueltas de tu pasado y que te oprimía; alégrate. Lo importante es que ahora hay espacio suficiente para que el Amor que hay en tí se expanda; agradece.