
Mi mano derecha ha escrito poemas y mi mano izquierda no ha hecho nada. Pero mi mano derecha no se siente superior ni mejor, ni mi mano izquierda se siente acomplejada, por tal razón las dos se sienten por igual felices.
Cuando tu Mente comience a divagar, haciendo comparaciones o queriendo ser competitiva, pon tu atención en el entrecejo -tercer ojo- y DESCANSA en ese Centro. Cierra los ojos por un momento, respira hondo y lentamente, date el permiso de focalizarte para que tu Mente descanse. Suspira. Relájate.
Ahora pon tu atención en tu columna vertebral. Imagina un hilo que recorre la columna y la estira, desde su base hacia arriba, a la coronilla y hace que tu espalda esté recta. Mantente unos minutos en ese sentimiento, -estira el hilo- sintiendo como te destensas, te alargas y se extiende el pecho.
Lleva la Conciencia a la respiración profunda que te relaja. Observa tu respiración. Y al soltar el aire saca fuera las tensiones, las preocupaciones. Y al volver a tomar oxígeno sientes la frescura que te reactiva.
Expansión y contracción como un suave masaje energético para calmar y clarificar la Mente.
Conectamos nuestra respiración con la Conciencia Superior.
