Identificarnos como Conciencia.

Me ha ocurrido esta mañana al despertarme. De pronto tomé consciencia de lo sumamente relajado que estaba mi cuerpo. Lo observé, lo sentí conscientemente y disfruté de ese estado. Lo observé desde fuera; poseo un cuerpo pero ese no soy yo. Lo tengo, estoy en él -como Conciencia- pero puedo sentirlo también separadamente de mi Ser.

Puedo separarme también del drama que crea mi Mente. Observarla, relativizarla sintiendo que yo no soy mi Mente. La observo de manera imparcial; separándome de mi cuerpo emocional.

*** Comienza a practicarlo como un ejercicio de entrenamiento para el control mental. Sé observador de ti mismo; de tu cuerpo, de tu mente, de tus emociones. Entonces, cada vez más, verás cómo dejas de reaccionar y es entonces cuando podrás identificarte con tu Ser real.

Profundizando en uno mismo, experimentas el Universo y la Conciencia Cósmica dentro de ti.

Amar y ser amados

Sin entendimiento de nosotros mismos la vida resulta un absurdo.

Limitarse a una existencia superflua es como creer que el sol solo está para broncearnos.

Para quien se considera sólo un cuerpo físico, todo es mente; no hay conciencia del Ser.

No todo es lo mismo ni todos somos iguales a nivel vibracional. Somos energía. Cuando captas las energías, percibes al otro desde la compasión; sientes su alma y espíritu.

Si no comprendes esto, al menos ama quien eres; sé responsable de ti mismo, da lo mejor de ti.

Porque todos estamos faltos de Amor, de abrazos, besos y sonrisas. Todos tenemos el corazón algo herido, encogido. Todos quisiéramos -anhelamos- amar y ser amados. Todos.