Dar más

Dios sabe que lo intenté. El Universo es testigo di que di lo mejor de mi, que puse mi intención de corazón para que todo fuese bien y complaciese a los demás. Puse mi empeño, me esforcé, me dediqué por entero a ser quien se suponía debía ser. Me deshice de cien capas que me vestían y quedé desnuda sin importarme..

Más ya no había para dar… eso creía …

Así y todo, la vida me sigue pidiendo y yo saco, no sé de dónde, más paciencia, más tolerancia, más entendimiento…

Más, da más, aun queda. Y yo me deshago hasta del suspiro.

Y Dios y el Universo, entonces, me vuelven a llenar el corazón y mi Alma hace lo posible por hacerme sonreír de nuevo.

Mi Yo

Mi Conciencia me indica que debo actualizarme continuamente. Mi intuición me avisa y anima para que así sea. Me pone en alerta de mi yo-mental que se resiste a ello.

El Conocimiento directo -que no pasa por la mente- convierte en desafío mi anhelo de avanzar y concentra la energía en esa dirección para que no me acomode.

No es mi Yo quien decide, es la Conciencia Superior, a la que entrego mi voluntad.

Por momentos se diluye la identidad personal y una aparente apatía no es nada más que he dejado de tener deseos o preocupaciones por el futuro. Confío. Mi corazón palpita desde la certeza absoluta que el Universo y la Madre Tierra me protegen.

La Mente se vuelve cada vez más sencilla. Los pensamientos parecen elásticos y el espacio entre ellos también se alarga. Lo personal y cotidiano pierden importancia al entrar el Ser en otras dimensiones .

El cuerpo físico, es solo eso, el vehículo. Es el Alma y el Espíritu quienes cobran ahora su magnificencia.

Mi respiración se hace consciente y siento que te amo, lo sepas o no.