Declaración de Amor

«¿Aun no lo sabes ? Es tu Luz la que ilumina los mundos» Rumi.

El Amor se adentró en mí, sin yo planearlo ni preverlo. Me di cuenta con el paso del tiempo de que no era un amor normal; no tenía que esforzarme para experimentarlo y sentirme llena de él. Es un Amor que nada lo hiere o debilita. Es.

Este Amor no es un sentimiento. Intuí con el tiempo de que está formado de la Luz y la energía del Universo … o de cualquier sustancia más allá de lo que como humanos estamos acostumbrados a sentir o imaginar.

Es algo que no se puede explicar; se vive. Ni siquiera se ofrece o se promete ¡válgame Dios! No es algo a alcanzar porque no se trata de un logro. Es mucho más que una Gracia o un Presente.

Cuando fui capaz de hacerme consciente de su existencia en mí y de cómo y con quién lo vivenciaba y compartía en silencio casi sagrado, entonces me sentí un ser privilegiado.

Pero esto no es algo de lo que enorgullecerse -el Ego no entra aquí-. Esto no es algo de lo que me haya hecho sentir especial -no existen los cálculos mentales o hacer comparaciones-.

Este Amor Puro, de andar ligero, fluye, es brisa y es aroma delicado. No es una pertenencia. Sientes eres correspondido en la medida en que lo sientes fluir y al mismo tiempo te hace libre.

Aparentemente frágil, pero increíblemente fuerte en esencia. Indestructible. Incorruptible. Incondicional.

Este Amor Puro no se concretiza o materializa con palabras sino con miradas desde el Alma. Con sonrisas que pasan desapercibidas para los demás.

No es mío. Fluyo con él. Yo misma me convierto en Amor, cuando esa alta frecuencia penetra en mí.

Cálculos mentales

mujer tonos naranjaNos preguntamos: ‘¿Qué voy a ganar con esta relación?’ o decimos  ‘Esta relación me va a ocasionar solo pérdidas’ … Vivimos planeando y calculando qué nos va a aportar  tal cosa u otra.  Esa es nuestra forma de tomar decisiones; eligiendo lo que más nos conviene desde el punto meramente de ‘ganancia‘.

Todo desde el  interés, bien sea económico, profesional o afectivo, pero que contiene una idea egoísta de GANANCIA . ‘¿Qué gano yo con esto?’ o ‘Tu no me quieres tanto como yo a ti’ … y seguimos haciendo cálculos.

Mientras las cuentas  sean exclusivamente mentales existirá el miedo a perder.

Si no compaginamos y equilibramos la Razón (intelecto)  con el Corazón (emociones) nos estaremos equivocando;  seremos demasiado calculadores, mentales y fríos o demasiado sensibles, vulnerables, ingenuos y emocionales …

Cuando tengamos que tomar decisiones, nos preguntaremos ‘¿qué  conviene a mi ser?’, procuremos entonces que nuestra mente esté conectada con el corazón para que la elección sea sopesada por las dos partes de nuestro ser, entonces sí  habremos resuelto correctamente.