Queremos creer

Las promesas que siempre serán realizadas mañana. La esperanza, no tangible, de lo que está por venir y se queda en la espera. Siempre una luz al final del túnel que no tenemos seguro si llegaremos a cruzar. Siempre la propaganda de un paraíso prometido. Pero confiamos, queremos creer.

La felicidad soñada, la paz deseada, nos será dada en un tiempo que siempre será después.

El Cristo y Mesías del que anuncian su venida desde siempre y en él se cuelga toda responsabilidad y al que tendremos que seguir esperando, por siempre, a que nos salve…

Este es un mundo ilusorio y de engaño -autoengaño- donde existimos y sobrevivimos gracias a las promesas y esperanza, sin querer ver la realidad. Mientras tanto uno sigue viviendo en la mentira de sñi mismo, uno no se esfuerza, no crece, no se responsabiliza, no se toma en serio, uno no sabe quién es, uno no dice basta, uno no se construye y se esfuerza por ser quien es.

Queremos creer, es más cómodo. Le echamos la culpa al otro, es más cómodo.

Calculemos

«Si los perros ladran, señal de que cabalgamos».

¿Qué cantidad de Luz eres capaz de soportar? … Moisés se cayó redondo cuando quiso ver a Dios…

¿Qué cantidad de Amor eres capaz de dar y recibir? … sé observador de ti mismo al responderte.

¿Qué cantidad de veces sonríes al día? … por el simple hecho de sentirte lleno de alegría.

¿Qué cantidad de Verdad hay en tu mente y en tu corazón? … si puedes deshacerte del autoengaño.

¿Qué cantidad de miedos te paralizan o limitan tu marcha? … si los ves ya puedes enfrentarte a ellos.

Si sales airoso de esta prueba, felicidades. Si te das cuenta de que todavía hay mucho por hacer, felicidades.

Que nuestra Mente deje de ir y venir, centrémonos en nuestro corazón y viviremos desde la certeza de ser quien somos.

Y dejemos de estar pendientes de las opiniones de los demás, como dice el dicho «si los perros ladran, señal de que cabalgamos».