No recuerdo haber elegido mi vida. De poder elegir, ¿hubiese elegido otra?
No busco explicaciones. No hay palabras para explicar la vida. Ni Mente que consiga captar la magnificencia de lo inimaginable.
Empiezo a percibir la Gracia, como energía divina inspiradora que revolotea entre nosotros … cuando la materia comienza a cansarme y me pregunto qué hago todavía aquí, ella aparece. Explica la teología cristiana que la Gracia divina son «favores» de Dios; un auxilio para el Alma.
Definitivamente creo que así es. En esos momentos mi forma se transforma y me siento como el elemento AIRE que aviva el FUEGO, levanta la TIERRA, juega con el AGUA.
Se encuentran en todos nosotros los elementos que nos conforman y nos caracterizan. Nuestro trabajo es conocerlos para equilibrarlos y armonizarlos. A eso le llamamos SALUD.
Año 1978. Estaba tan a gusto en Ibiza, viviendo en una isla, como en mi niñez, que estaba convencida que definitivamente ya no me movería nunca de allí. Cuando veía a las ancianas ibicencas, vestidas de negro, con su falda ancha y larga hasta los pies, una toquilla, un pañuelo a la cabeza por el que sobresalía una trencilla larga de pelo cano y un sombrero ancho de paja encima, yo le decía a mi hija “mira, cuando yo sea viejecita, me vestiré así”. Yo tenía entonces 31 años.
Había conocido a alguna gente interesante. Personas que habían dejado atrás una vida ajetreada y que como yo, buscaban armonizar con la naturaleza: Hipis les llamaban; era gente alternativa que no encajaba en la sociedad de consumo. Los había ya bastante mayores, norteamericanos que habían abandonado su país por los años 60, con el ideal de “haz el amor y no la guerra”, que era el lema de entonces. Había bastante gente que venía de haber vivido experiencias en la India, todos buscando maestros que les enseñasen el camino de la Verdad. Yo misma leía a Carlos Castaneda que hablaba de una manera nueva para mí y me ayudaba a descubrir unas posibilidades de entender la vida más allá de lo que mi mente podía imaginar y que entonces tomé casi como un libro sagrado. Comenzaba a hacerme consciente de quién era y a darle un sentido a mi vida.
Una mañana, cuando mi hija ya estaba en el colegio, mis ojos vieron de manera nueva lo que miraban todos los días; y vi las trampas que se escondían bajo la afable y reposada vida de la isla. Justamente me encontré con una norteamericana que, sin llegar a ser amiga, había entre nosotras una gran corriente de simpatía y entendimiento, aunque distanciadas por ser nuestros mundos muy diferentes ya que ella era una mujer muy vapuleada por el alcohol, yo la consideraba una gran mujer y muy valiosa.
El encontrarla en medio de la calle esa mañana soleada, el verla venir hacia mí, ya borracha a esas horas, percibí el tormento de su vacío y soledad y me asusté mucho de que yo pudiese también caer en esa trampa.
Ya sabéis lo impulsiva que soy. Sin madurar ni calcular los pasos. Sin detenerme a pensar en nada en absoluto, me vi yendo en busca de mi hija al colegio -era la fiesta de fin de curso- y envuelta en el mismo impulso, hice las maletas y me marché de la isla para siempre.
REIKI es una de las llaves maestras que abren el campo de posibilidades hacia el despertar de la Conciencia, primero, y luego sigue actuando como Luz hacia el infinito del Conocimiento Intuitivo, y luego -sobre todo- a que puedas descubrir y experimentar -lo más difícil- que es el Amor Incondicional en nuestro corazón.
REIKI trata sobre la energía pura del Amor Incondicional que es sanadora y cómo debes purificarte (sanarte) para integrarla en ti.
Y cuando llegas a este punto del camino, comienzas a utilizar el poder de la intención, el poder de la auto-sanación, el poder de la intuición, porque de forma natural se te ponen delante para guiarte.
«SÓLO POR HOY» es el amuleto REIKI, es el Mantra, es donde fijamos la atención.
Cuando me dicen «esto o lo otro es mejor que el REIKI» me sonrío porque con ese comentario me están dejando ver que esa persona salta de un sistema a otro, de un maestro a otro, de una creencia a otra, sin profundizar en ninguna cuando en realidad en el núcleo central de todas, está la Verdad que es UNA. Para mi no hay mejor ni peor, cada uno se acerca a lo que está más acorde a su frecuencia, la cuestión es llegar hasta el fondo de su conocimiento.
¿Vamos a discutir por ello? Da igual el nombre ¿se puede acaso etiquetar lo inconmensurable?
¿Debo decirle a mi hermano, que es con quien convivo, de que tiene principio de Alzheimer? Llevamos así más de dos años, con mucha paciencia; suya y mía.
. Ayer perdí los papeles, discutimos, pero por la noche vino a ofrecerme un pedazo de tortilla de patatas, que es su especialidad.
Me vino a la memoria un hecho de hace muchos años, cuando tenía acogido a un joven con retraso mental. Un día yo tenía que salir de la casa para un recado urgente y le dejé encargado de una tarea muy sencilla y me marché apurada. Cuando volví vi horrorizada que había estropeado lo que le pedí que hiciese. Reaccioné con enfado. Él se marchó avergonzado sin decir nada pero al poco rato volvió para darme dos galletas de sus preferidas.
La inocencia y pureza de corazón están detrás de cada acto que hacemos, cada uno desde su nivel de conciencia, desde su nivel de entendimiento. Cada uno de nosotros con nuestras torpezas y deficiencias… sólo el Amor ayuda a ganar batallas.
No quieras convencerme de algo intentando crear miedo en mi o sentimiento de culpa. Eso se llama manipular.
Te aseguro que el acercamiento es mejor que el rechazo. Y la escucha es mucho más fácil desde el amor y la compasión. El abrazo es mucho más efectivo que cualquier razonamiento.
Dicen y creo que es verdad que el infierno es el amor que no nos hemos permitido sentir. ¡Qué desaparezcan todas las creencias que nos incapacitan y nos limitan!
El pensamiento interrumpe el sentir. Si eres capaz de visualizar lo que sientes -ser Observador de ti mismo en este preciso momento- si eres capaz de sentir enteramente lo que visionas, entonces no tienes nada que temer, porque estarás experimentando a tu Ser.
Si todavía pretendiese ser quien no soy, a estas alturas de mi vida, después de tantos batacazos recibidos. Si todavía estuviese pretendiendo ser perfecta, estaría totalmente agotada, estresada y con ansiedad; lo que ahora es tan común…
Lo digo sin vergüenza; yo soy muy imperfecta en todos los sentidos. Porque también soy muy desigual físicamente (tengo una pierna más corta que la otra) … debe ser que ese desequilibrio me da un cierto «estilo» natural diferente. Que no es defectuoso ni incorrecto ni incompleto sólo algo anormal.
Y eso ha influenciado -la naturaleza es sabia- para que mi esqueleto se reacomodase a su manera sin hacer ningún drama. Y luego, mi carácter, pues lo mismo; compenso una cosa con otra, como todo el mundo. … debe ser que existe una interrelación entre físico y mente así que mi personalidad -de siempre-ha cojeado.
Pero lo importante es la actitud, eso es lo que cuenta a la hora de hacerse con la vida tal como uno es. Y ya está.
Muchas personas me miran unas con sonrisas condescendientes y otras irónicas, si sale a conversación la palabra REIKI y el tema es sobre las medicinas naturales.
Llevo más de 25 años trabajando con las medicinas energéticas y remedios naturales y puedo asegurar honestamente que con muy buenos resultados en la mayoría de los casos. Y siempre desde la comprensión de que uno tiene que querer sanarse y responsabilizarse de su salud.
Si partimos de la base, aunque la inmensa mayoría de las personas no tienen consciencia de ello, de que tenemos la capacidad de auto-sanarnos siguiendo las normas de no dejar entrar en el cuerpo nada dañino que perjudique ni desestabilice ni bloquee nuestros órganos, manteniendo nuestra mente equilibrada y nuestra energía vital en pleno rendimiento.
Se trata de hacernos responsables de nuestra propia salud. Con hábitos preventivos podemos mantenernos saludables y esto implica sólo tomar los fármacos realmente imprescindibles, si es posible ninguno, sustituyéndolos siempre por remedios naturales.
Me refiero de personas sanas para la prevención de enfermedades. Para las personas que ya su cuerpo ha sido dañado y que las enfermedades han hecho mella en su cuerpo físico o su mente, sí se podría encontrar una mejoría en la calidad de vida. Hoy en día hay mucha información sobre métodos de desintoxicación, por ejemplo.
Muchos profesionales de la Salud están dedicados a informar sobre como conseguir tener una buena salud de forma natural. Entender y experimentar de que somos energía (vibración y frecuencia) ayuda a sintonizarnos con nuestro cuerpo físico y armonizarlo a través de técnicas de respiración, relajación y otras técnicas beneficiosas para el cuerpo.
La negación a escuchar, poniendo resistencias a lo que se desconoce, empobrece la Mente y no permite que la Conciencia se desarrolle.
Una cosa estoy aprendiendo desde que me dedico a la pintura y que experimento como fascinante. Es la posibilidad de deshacer lo hecho y volver a empezar. Poder rectificar tantas veces como considere oportuno. Ser lo suficientemente valiente para corregir. Ser lo suficientemente honesta conmigo misma para saber ver y transformar lo que pinto hasta que cautive a mi corazón.
Primero tuve miedo ¿y si no consigo hacer algo mejor? ¿Y si lo dejo así y no me arriesgo, total, ya está bastante bien… Conformarme y no aventurarme a perder lo ya hecho aunque fuese mediocre.
Luego me digo, voy a intentarlo de nuevo, será un aprendizaje… es mi desafío.
A partir de ese cambio de actitud fue cuando me deshice de los miedos y comencé a disfrutar. No siempre consigo plasmar lo que imagino o siento, pero como no persigo ni pretendo nada, lo llevo con una actitud de aprendiza, que es lo que soy.
Imagino que será igual para todas las demás cosas de la vida.
Me ocurre a veces; siento claramente un bienestar interior, placentero, agradable pero por otro lado mi Mente trabaja en contra y no cree tener ninguna razón para compartir esa placidez .
Y no es que exista una lucha en mi o que mi Mente esté demasiado activa buscando explicaciones y analizando situaciones. Simplemente es como si en el campo interior estuviesen dos estados encontrados. Cada uno de ellos sabe que el otro no es el rival, así y todo se miran de reojo e intentan ignorarse. No tienen todavía Conciencia de lo importante que es su unión
Sencillamente Mente/Corazón todavía no se han conectado del todo. Cuando esto suceda nuestra panorámica de la vida se amplificará y se volverá más clara y sencilla.
Interiormente me siento «divina» y mentalmente tengo mis dudas… y la Observadora de ambas se sonríe.
Yo he vivido en lo que llaman el «tercer mundo» bastantes años, sitios donde no hay conocimiento del «mío». Donde no hay posibilidad de tener nada de manera exclusiva. En sitios donde ni por asomo está la idea de propiedad porque compartir es lo único posible para sobrevivir dignamente. No he conocido gente más generosa que los pobres del tercer mundo. Es más, en occidente manejamos la palabra generosidad sin haberla experimentado nunca. Igual que otros valores, como la paciencia, nosotros los blancos occidentales no podemos ni imaginar qué es la paciencia.
En esos lugares, ni siquiera había -hace 35 años´- un espacio que pudieses ocupar por derecho de haber llegado primero y decir «este es mi sitio». En las mezquitas y santuarios no hay sillas ni bancos; te sientas en el suelo al lado de diez en una fila donde caben 15 y llegan diez más y tienes que recoger hasta la respiración para que quepan. Y cuando piensas que ya no caben ni una más, vendrán otras diez y harán -milagrosamente- que te amalgames y te acoples a un largo y único cuerpo de treinta y una personas. Sin quejas ni mal ánimo porque es lo que hay.
No existía la palabra «mío» . Las casas tenían una sala, alfombrada pero vacía totalmente, donde se hacía vida durante el día y por la noche se extendían unas colchonetas para dormir los hijos y los invitados. Un único dormitorio para los padres donde se guardaban todas las cosas durante el día. Además había una cocina y un baño que normalmente estaba en el patio,
Nada que ver con el concepto que se tiene en occidente; la necesidad de privacidad y tener cosas propias. nada que ver. No digo que sea mejor ni peor, en realidad todos los extremos tienen serias desventajas.
Para acoplarse o entender las distintas formas de vida hace falta flexibilidad de miras, saber adaptarse y saber respetar al prójimo, a otras culturas y religiones. Todo nos enriquece si estamos dispuestos a ceder y a abrirnos a aprender de otros con humildad. Todo nos enriquece cuando vivimos conscientes de que todos sin excepción pertenecemos a este planeta formando una sola humanidad.
Viajar y conocer otras culturas y tradiciones nos ensancha la visión que tenemos del mundo. Siempre es un aprendizaje.