Sin miedo al fracaso

Nuestra falta de salud física y mental nos habla de la falta de amor y confianza en nosotros mismos. Como expresó el Dr. Jorge Carvajal «El síntoma no es más que una válvula de escape, es el fusible que salta cuando aumenta el voltaje en el sistema«. La SALUD no es sólo un asunto médico sino de conocimiento y responsabilidad del propio cuerpo.

El conocimiento de nosotros mismos y de la vida puede y debe ser directo. El gran fallo en el humano es que repite y repite conceptos sin pasarlos por la experiencia… y no avanzamos. Nos hemos instalado sobre las creencias y opiniones de otros… y eso no sirve en absoluto. Podemos seguir directrices pero tenemos que experimentar y sacar conclusiones por nosotros mismos. Nos equivocaremos una y otra vez pero las experiencias son las que nos harán crecer en sabiduría.

La palabra FRACASO debería borrarse del diccionario. La Conciencia ordinaria y personal está estancada, existe el miedo al fracaso, y por ello el mundo resulta mediocre para la mayoría. La Mente débil, desenfocada, sin capacidad para centrarse y desarrollar la Intuición, nos limita en todos los sentidos.

No sé quien ha escrito esto pero me resulta valioso tenerlo presente: «Si insistes en el Camino día a día, con intento inflexible y con confianza aunque no haya garantías, con alegría aunque no haya logros, con disciplina aunque no haya certificaciones, con responsabilidad aunque no haya dinero, con sobriedad aunque no haya reconocimiento, entonces hay una posibilidad de libertad, hay una oportunidad de recordarte».

La vida se condensa en el momento de la muerte, pero la creemos tan lejana que no le prestamos atención y no valoramos, todavía, la sabiduría que contiene su simplicidad finalmente. Consideremos la vida sagrada así como es sagrado nuestro Ser esencial -nuestra Alma y Espíritu-. Seamos agradecidos

Acepta las cosas sólo si tu Conciencia lo aprueba y tu intuición vibra con ello.

La Paz Interior

La frustración y la decepción crean un estado anímico contrario a la paz interior. Son emociones que nos envenenan tan lentamente que no les damos la importancia que tienen en cuanto a cuan profundo nos dañan, mientras las vamos acumulando o guardando sin darles salida.

Mientras tengamos problemas pendientes por solucionar y estemos viviendo cada situación presionados por esta urgencia interior de afirmar nuestro Ego, no podremos utilizar la mente con claridad y libertad. Estaremos siempre viendo la situación justificándonos o resignados a la infelicidad. Nunca satisfechos de nosotros mismos.

¿Qué significa estar interiormente en paz? Interiormente significa desde nuestro Ser, conscientemente. O sea, estar en paz desde el fondo de nuestra Alma. Con ello conseguimos barrer temores, inquietudes, transformar la resignación por aceptación voluntaria, dejar el pasado atrás. Seamos consecuentes; hagamos una introspección de nuestro carácter y temperamento de forma lo más imparcial posible.

Las condiciones necesarias para tener paz interior son tres:

  1. Estar interiormente en paz con los demás. Esto se consigue respetando la forma de ser de cada uno. Y comunicarnos con nosotros mismos y los demás desde la sinceridad de corazón.
  2. Vivir y aceptar nuestra realidad. Despejándola de todo condicionamiento.
  3. Desarrollar la voluntad superior a través de la meditación dinámica y consciente.

¿Qué es la VOLUNTAD SUPERIOR?.- Es la energía creadora universal que mueve todas las cosas. El primer paso es intuirla siendo Observadores de nosotros mismos. Seguidamente comenzar a cultivarla a través de la meditación para que se convierta en un estado de conciencia habitual y permanente.

Aprendiendo a escuchar con nuestros oídos internos esta CONCIENCIA SUPERIOR, es posible la PAZ INTERIOR. Estando atentos, desde la respiración consciente, aprendemos a percibir la guía de la Conciencia Superior (Dios),

Se trata de vivir la vida desde un nivel superior de Conciencia estable y positivo que nos brinda calidad de vida.

Auto-sanación

El primer error está en pensar que es normal enfermarse, que es normal tener achaques en la vejez, que es normal tomar todos los medicamentos que nos mande el médico aunque tengan unos efectos secundarios peores que lo que se pretende solucionar. Todo eso lo aceptamos porque nos parece normal.

Los animales no han perdido, como los humanos, su instinto de supervivencia y auto-sanación. La mayoría de los humanos, están tan embotados por su mala alimentación, mal descanso, abuso de antibióticos y demás fármacos con efectos secundarios devastadores, que su sistema inmunitario se ha vuelto insuficiente para poder cumplir para lo que fue diseñado; auto-sanarse.

Para ir a la raíz de la enfermedad que se crea en el cuerpo del ser humano -como un todo-, hay que pasar por un proceso gradual que muchas veces se hace largo por su complejidad, también por la resistencia a admitir nuestra ignorancia y cambiar hábitos, por lo cómodo que a algunos les resulta el victimismo y en consecuencia, por todo ello, la enfermedad se convierte en crónica.

Como lo normal es ser impaciente y poco perseverante y, sobre todo, al no tener el convencimiento de que nuestro sistema inmune junto con el poder de nuestra Mente pueden mejorar la situación, (siempre que llevemos una vida de calidad) si uno no se hace responsable de su salud y toma los fármacos que le receta el médico para sedar los síntomas y con eso le basta, entonces hay poco que hacer para cambiar el paradigma sobre la Salud.

Cuando llega un ALIVIO, nos conformamos y ya nos olvidamos de cuando estuvimos tan mal. Cuando comenzamos a recuperarnos, nos abandonamos y volvemos a los viejos hábitos que nos perjudican y así una y otra vez. … no nos amamos lo suficiente … con la poca energía que se tiene se entra en la inercia de tener un cuerpo y una mente débil..

NOS QUEDAMOS SIEMPRE A MEDIAS.- No se llega a aprender y entender la importancia de tener una buena salud hasta que se pierde. No somos conscientes de la importancia que tiene el mantener el cuerpo físico, mental, emocional y espiritual en condiciones saludables hasta el día que trascendamos este cuerpo.

INSATISFACCIÓN EMOCIONAL Y AFECTIVA,. Los fracasos y los miedos a los posibles fracasos. Las decepciones y los miedos a sufrir decepciones. La infelicidad por sentirse vacío. Las altas exigencias hacia uno mismo. Los sentimientos de culpa. Las humillaciones, la indiferencia y la opinión de los otros que nos torturan. El insomnio, la ansiedad, el estrés, la irritabilidad, la envidia, los celos exacerbados. ¡Y tantas emociones más que nos oprimen, limitan, y hacen que nuestra vibración sea muy baja, atrayendo más de lo mismo … y no conocemos la salida a ese círculo vicioso.

Hacernos responsables de nuestra Salud y confiar en ello es un acto de valor. Todo lo que nos ocurre debemos tomarlo como un desafío. una batalla con nuestro Ego. Ahora se trata de desarrollar la voluntad y poner orden en nosotros mismos. La perseverancia y la paciencia son fundamentales para ganar en calidad de vida.

Somos seres de Luz

Estamos aquí y luego nos vamos. Desapégate.

No hay resultados rápidos, pero que sepas que tu eres el corazón de tú universo.

No quiero engañarme más, no, tampoco quiero ser pájaro. Yo soy quien soy.

La Nada es el final y el principio. Somos espíritus libres, pura Luz.

… ¿sabe Dios que existimos? …

¿La Vida tiene un propósito?

Los seres humanos somos UNO con la VIDA y la VIDA es UNA junto al Universo.

¿El propósito de la vida viene de Dios o de nuestra Mente? … no me refiero a tú o mí propósito en particular sino al propósito de la VIDA en sí misma. Si intentamos buscarle un significado a la VIDA nos vamos a liar, nuestra Mente la va a liar porque mezcla lo personal-individual con lo absoluto que es la VIDA en su unicidad.

La Mente causa desasosiego preguntándose ¿hice lo suficiente?, ¿he hecho bastante? ¿estoy haciendo lo correcto? … ¿sabe Dios que yo existo? ¡Dios, por qué me has abandonado! … pura tortura mental, totalmente inútil e innecesaria cuando la observamos desde una perspectiva impersonal.

La Mente cuando es débil y no tiene equilibrio entre cuerpo.mente.espíritu, ni tiene Conciencia suficiente para sentirse parte intrínseca del Todo, busca un propósito que le de seguridad desde su limitada visión. Mientras se crea que la finalidad de la vida es tener una finalidad personal, habrá caído en su propia trampa, al identificar la VIDA con su propósito particular.

Comparémonos con una casa; las paredes nos dan seguridad, nos protegen, guardamos en ella la memoria, mantenemos en ella los apegos, pero son las puertas las que nos posibilitan el salir a descubrir lo nuevo para poder hacer innovaciones que nos impulsan a avanzar. Las paredes son la Mente y las puertas el corazón.

Generemos Conciencia para que se abra nuestro corazón a un estado de comprensión mayor -expandido- y podamos trascender y reconocer las mejores versiones de nosotros mismos, desde la multidimensionalidad de nuestro Ser.

El cuento del ávaro y el envidioso

Dos muy buenos amigos deciden aventurarse en un bosque del que todo el mundo habla que está lleno de misterios y magia. Ninguno de los dos tiene miedo, son tipos razonables y lógicos que no creen en supercherías.

El bosque no era para nada tenebroso, tenía un camino bien marcado y cuanto más se adentraban en él más agradable se les hacía la caminata.

De pronto saltó hacía ellos un ser de color azul de aspecto bonachón que, desde luego, parecía sacado de un cuento, que les propuso lo siguiente:

«Al primero que me pida un deseo se lo concederé, sea lo que sea. Y al segundo, le concederé el doble de lo que me haya pedido el primero».

Los dos amigos, muy sorprendidos, después de recibir el impacto de lo que acababa de decir el genio, se quedaron muy callados y pensativos.

Ninguno de los dos quería ser el primero en pedir, teniendo en cuenta de que el segundo sería doblemente beneficiado.

Pasaron varias horas y ninguno parecía decidirse a hablar. El genio ya se estaba impacientando y les dice que el tiempo se ha acabado y deben ya manifestar su deseo.

Finalmente, el envidioso se adelanta y dice con firmeza «arráncame un ojo».

Tal como los dos hombres fueron advertidos que sucedería, sus deseos fueron cumplidos.

Salieron del bosque bien distintos a como entraron. Tan impactados y destrozados que todavía hoy no han contado a nadie lo sucedido.

Trascender la densidad del Ego

Me siento bien conmigo misma en el silencio. No tener necesidad de hablar es un alivio. Nada que decirme tampoco, nada que explicar o pedir explicación. Simplemente quedarme en silencio.

Ese instante placentero en el que respiras el Vacío, la quietud total. Nada en absoluto te perturba… es un «instante» fuera del tiempo; un instante no medible.

Es la paz misma porque sientes que todo está perfectamente en su sitio, simplemente lo sabes en tu corazón. La Mente no cuestiona, no juzga. No interviene.

En esos momentos sólo eres una célula dentro de un gran organismo que cumple una importantísima función. Billones de células están cumpliendo con su responsabilidad y aunque desconocen la grandeza en su finalidad, confían, porque todas se sientes conectadas entre sí sirviendo a una causa mayor.

Llegar a esta percepción, casi clarividente, requiere de pureza del cuerpo energético del ser humano. Pureza de Mente y corazón. de las personas que se están trabajando su amplitud de Conciencia. Tiene que ver con el «prana» que somos capaces de inspirar y retener. Tiene que ver con el equilibrio entre los centros energéticos para poder conectar con nuestro Ser Superior. Pero sobre todo tiene que ver con la capacidad de nuestra Conciencia personal de no perder la conexión con la Conciencia Absoluta, que es ese «gran organismo» creador de todo lo viviente y que sólo Él es capaz de mantener unido en un sólo cuerpo.

El Reino interior

Estoy construyendo un espacio dentro de mi que es sólo mío. Es privado y sagrado. Es mi reino, mi paraíso, mi infinitud.

Es inimaginablemente más grande que todo el espacio que pueda haber en el exterior.

Y estando en él, tengo la capacidad y el poder de conectarme con todo el Universo y viajar desde mi Mente, entre las estrellas, extasiada.

En este espacio no existe el tiempo y todo resulta extraordinario, fuera de toda lógica. No hay nada que pensar porque todo sucede y se materializa simultáneamente o antes incluso que el pensamiento.

Tiene que ver con que atraes hacia ti todo lo que tiene tu misma frecuencia y vibración. Esa es la explicación. Por eso es que, en el reino interior no se conoce el sobre esfuerzo y vives viendo cómo se pone a tu alcance lo que realmente necesitas.

Es entonces cuando dejas de ser una Conciencia individualizada, con un dios personal, para sentirte en tu estado original, dentro de la grandiosidad de la Conciencia Universal que lo abarca Todo.

La clave es CONOCERNOS

Quien no conecta con la emoción que lo desequilibra, no sana. A veces son emociones que nos manipulan de forma tan sutil que no somos conscientes de cuánto nos están limitando,

Se convierten en «energía negativa» las emociones que escondemos, que no queremos ver ni aceptar en nosotros. Tenemos que reconocerlas para poder liberarlas; desde dentro hacia afuera.

Cuando nos cuesta estar con nosotros mismos. Cuando evitamos estar a solas, en silencio, con nosotros mismos. Y salimos fuera, nos llenamos de ruido, nos rodeamos de gente, da igual qué ruido qué gente qué cosa, la cuestión es evitar estar a solas con nosotros mismos.

Estas actitudes nos están señalando que tenemos conflictos por resolver. Tenemos tareas pendientes, lo sabemos pero vamos postergando… tenemos miedo a enfrentarlas; no sabemos cómo hacerlo.

Si entendemos que el olor no existe para nosotros hasta que es percibido por el olfato, de igual manera si tenemos nuestros SENTIDOS INTERNOS cerrados no somos capaces de percibir, visionar, ensoñar, conectar con lo que está más allá de lo elemental y físico en nuestro Ser dormido. Inclusive -y soy testigo de ello como sanadora-, de que nos hacemos insensibles al dolor físico; no queremos reconocerlo- «Estoy bien. No me pasa nada. Me molesta lo normal…» son frases recurrentes ante dolores de cabeza, de espalda a los que no les prestamos atención suficiente.

Justamente para beneficiarnos de nuestro sexto sentido tenemos que desarrollar la INTUICIÓN. Para empezar tenemos que responsabilizarnos de nuestra salud física, mental, emocional y espiritual. Luego, tenemos que establecer un puente entre nuestra Mente y nuestro corazón.

Y entonces crear una realidad en nosotros integral: orgánica, cerebral, psíquica y energética. Que ninguna sola célula escape al control del cerebro, del pensamiento, de la actitud, la voluntad, y del poder de la intuición y del poder de la intención.

Estas son en principio las claves para conocernos a nosotros mismos y deshacernos del sufrimiento y la dispersión mental.

Nuestra ESENCIA

La energía creadora y primigenia es la del AMOR. La existencia debería ser la manifestación de nuestra ESENCIA, que es esa energía de AMOR, aunque pocos son los que la perciben debido a nuestra ignorancia de enfocarnos en vivir hacia afuera.

Viviendo hacia afuera -dando más importancia al exterior y al cuerpo físico- se tiene una visión parcial y distorsionada de uno mismo. Comenzaremos a acumular una carga de frustración y confusión, siendo inconsciente de que vivimos separados del verdadero Ser y naturaleza.

Hay que poner remedio. Si me paro a reconocer de que algo profundo me inquieta, de que no soy feliz aunque aparentemente pueda tener todo lo material que necesito, éste es el momento para adentrarme en mi y conectar con mi Conciencia y Alma. Y me pregunto:

¿Estoy pretendiendo ser otra que no soy? ¿Conozco mi esencia? ¿Quién soy yo en realidad?

Muchos se sienten atrapados en experiencias que se repiten una y otra vez. ¿Cómo rescatarnos de patrones repetitivos?

Sin propósito de vida -sin darle protagonismo a nuestra Esencia- -sin conocernos a nosotros mismos- sólo nuestro Yo está sobreviviendo.

Tenemos que hacer que la vida sea el retorno a la Esencia.

Dejemos de tomar por referencia el pasado, eso ya no ayuda. Dejemos de habitar en el pasado. Así es como con la intención firme nos posicionamos en nuestro PRESENTE. «Sólo por Hoy» es el mantra diario a partir de ahora para comenzar la transformación.

Primero nos deshacemos de la carga del sufrimiento. Salimos del sufrimiento. Dejamos atrás el sentimiento de culpa. Barremos de nuestra Mente todas las creencias innecesarias. Todas las creencias impuestas en un tiempo pasado estorban a la hora de hacer cambios.

Seamos Observadores de nosotros mismos hasta que seamos capaces de reconocer que tenemos una ESENCIA que es coherente con todos los elementos del Universo. Vamos a expandir nuestra Conciencia que haga despertar el sentimiento de eternidad y divinidad en nosotros.