Dijo el filósofo Sartre «Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace».
Si reducimos las expectativas a cero, podemos ver con claridad lo que tenemos que hacer para nuestro mayor beneficio. Cuando quedamos al descubierto, sin adornos ni disfraces, esa es nuestra cruda realidad y a ella debemos enfrentarnos.
Yo no he sabido hacerlo, lo digo de antemano, toda mi vida me dejé llevar impulsivamente por la fantasía y la inconsciencia. Reconozco lo hice mal, más que nada porque arrastré a mis hijos en mis desvaríos .
Ya por fin, después de cargar durante muchos años con un profundo sentimiento de culpa, he podido liberarme y enmendar mi carácter que, aunque sigue siendo díscolo y torpe, con la edad se ha ido moderando.
Convivo con mi hermano que es dos años mayor que yo. Para él todo es perfecto y nada es un error. Dicho así puede malinterpretarse. Yo he aprendido que si no nos cuestionamos y corregimos nuestra actuación no hay avance. Es después de haber procesado una situación cuando podemos ver que fue perfecta para nuestro aprendizaje. Es cuando conseguimos transformar el error en enseñanza cuando se convierte en válido lo ocurrido.
El Camino del Alma tiene cinco tramos: Oscuridad / Luz / Neutralidad / Unidad / Iluminación.
Cuando nos sentimos perdidos y confundidos estamos en el primer estadio. Todavía no sabemos quiénes somos ni tenemos claro cuál es nuestro propósito de vida. Las emociones nos envuelven, son reactivas y sufrimos por ello.
Pero en algún momento comienza a llegarnos luz y entendimiento sobre nosotros mismos y nuestros pensamientos se hacen más claros y firmes sobre lo que queremos para nosotros mismos. Parece como si lo más difícil haya quedado atrás; ganamos en seguridad y confianza. Nos deshacemos de las resistencias del Ego.
En el tercer nivel de Conciencia aparece la Neutralidad; nos hacemos conscientes de que cada vez que juzgamos a otro o a nosotros mismos estamos haciéndonos daño en nuestro corazón. Así que, siendo observadores de nuestro actuar, dejamos de juzgar y nos vamos volviendo imparciales ala vez que nuestro hacer se hace más correcto e impecable, lo que supone un gran aligeramiento mental.
Luego aparece la Unidad y es que nuestro Ser ahora se siente radiante y lleno de Amor. Nuestra Alma en su expansión se siente reflejada en cada uno de los seres vivos y percibe que todos somos UNO.
Finalmente, la culminación, por supuesto, es la Iluminación. Nuestro Ser como Pura Luz.
La falta de comprensión sobre nosotros mismos nos mantiene ignorantes y distantes de nuestra Alma y Espíritu, de nuestra verdadera realidad. Y eso mismo es la principal causa de nuestros sufrimientos y enfermedades. De nuestra frustración y vacío existencial.
Deberíamos hacernos conscientes de que tenemos un cuerpo energético al que debemos atender. Son energía nuestros pensamientos. Son energía nuestros sentimientos y emociones. Somos energía en definitiva y estamos compuestos de todos los elementos que conforman el Universo.
Cuando nuestra energía se bloquea en algún punto de los miles de canales energéticos que están distribuidos por todo nuestro cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies, entonces comienzan los problemas de salud.
Los siete centros energéticos -conocidos como CHAKRAS. que están a lo largo de la columna vertebral, son los encargados de crear, almacenar y distribuir la energía vital que necesitamos para estar vivos y sanos.
Todo está conectado entre sí en nuestro cuerpo y nosotros con el resto de los seres vivos y todos interconectados con la Madre Tierra y el Cosmos. Formamos toda una Red Interestelar, inteligente, sincronizada, siempre activa, en movimiento y en perfecto orden.
Elevar nuestra frecuencia debería ser una prioridad si queremos evolucionar. ¿Cómo? convirtiéndonos en AMOR. Que ese sea nuestro estado y nuestra vibración aumentará proporcionándonos Dicha y Gozo a nuestra Alma y Espíritu.
Estoy llevándolo bien porque estoy haciendo al máximo lo que sé que debo hacer y siento es lo correcto según mi Conciencia.
Estoy siendo honesta, procuro ser imparcial y no juzgarme ni juzgar a los demás. Estoy cuidando de mi salud física, mental, emocional y espiritual de la forma más sincera e íntegra que sé.
Aparentemente puedo parecer perezosa, apática, vaga… y es verdad que no tengo ganas de hacer nada que no me apetezca hacer y no lo hago.
Mi tiempo ahora es contemplativo. Ni siquiera hago el esfuerzo de disimular que no medito. No medito sentada en posición de loto. Pero procuro vivir cada momento de forma consciente; en el presente. Ahora mismo me basta. Soy Observadora de mi misma.
Siempre sentí necesidad de rezar pero ya no, no desde que me siento en paz conmigo misma. No desde que estoy en el lugar donde quiero vivir y eso me hace feliz.
Eso sí, doy las gracias a mis ángeles que cuidan de mí, Doy gracias a los maestros espirituales ascendidos por sus bendiciones. A Dios, Fuente Suprema de la Energía del Amor Incondicional. A la Energía Femenina de la Madre Celestial que me guía.
Cuando nos dicen algo para herirnos, no son las palabras las que nos hacen daño sino la energía con la que nos fue dicho; esa baja vibración cargada de desprecio, odio, u otro sentimiento tóxico.
Tenemos que tener en cuenta la importancia de guardar y proteger nuestra esencia de todas esas bajas energías, como la de la envidia, para no ser fácil blanco de las personas mal intencionadas.
Existen por el contrario, energías sutiles y puras de nuestro Ser, que deben quedarse dentro, para uno mismo, sin intentar exponerlas al exterior, porque no hay palabras que las puedan expresar y serían malinterpretadas.
Soy quien soy y es inútil buscar explicaciones a ciertos aspectos de uno mismo que están fuera de la lógica mental; soy, somos, energía; los pensamientos están cargados de emoción y sentimientos y las energías fluctúan en diferentes densidades.
Procuremos elevar nuestros pensamientos. Los sentimientos y emociones tienen diferentes grados en densidad de energía. Todo es vibración y si no lo captas no hay palabras suficientes que lo expliquen.
La raíz de todo problema de salud comienza en el cuerpo emocional: energía que nos envuelve. Tenemos que tener en cuenta que si las cosas son como las percibimos, es importante que observemos, de la forma más imparcial posible, cuán sanas y equilibradas están/son nuestras emociones. Porque debemos saber que nuestro cuerpo emocional arrastra y almacena emociones tóxicas de las que no somos conscientes. Lo que hace que distorsionemos y malinterpretemos los sentimientos de los demás; lo que nos lleva al sufrimiento y éste a las enfermedades.
Pongamos atención, por ejemplo, al lenguaje del amor y cómo lo interpretamos:
Algunos son amados pero ellos no se sienten queridos, no al menos como ellos esperan y desean ser queridos.
Otros, al ser halagados, desconfían y se retraen, pues ellos se critican a sí mismos y no se sienten merecedores.
Los hay que se aíslan y rechazan las muestras de cariño.
O sea, no son los demás, está en nosotros una reacción ante el amor que nos echa para atrás y de alguna manera frenamos o huimos de las manifestaciones de afecto.
Así como tenemos un cuerpo físico y un cuerpo mental, también tenemos un cuerpo emocional. Pon Luz en tu cuerpo emocional. Reconoce tu dolor emocional sin entregarte a ello.
Las promesas que siempre serán realizadas mañana. La esperanza, no tangible, de lo que está por venir y se queda en la espera. Siempre una luz al final del túnel que no tenemos seguro si llegaremos a cruzar. Siempre la propaganda de un paraíso prometido. Pero confiamos, queremos creer.
La felicidad soñada, la paz deseada, nos será dada en un tiempo que siempre será después.
El Cristo y Mesías del que anuncian su venida desde siempre y en él se cuelga toda responsabilidad y al que tendremos que seguir esperando, por siempre, a que nos salve…
Este es un mundo ilusorio y de engaño -autoengaño- donde existimos y sobrevivimos gracias a las promesas y esperanza, sin querer ver la realidad. Mientras tanto uno sigue viviendo en la mentira de sñi mismo, uno no se esfuerza, no crece, no se responsabiliza, no se toma en serio, uno no sabe quién es, uno no dice basta, uno no se construye y se esfuerza por ser quien es.
Queremos creer, es más cómodo. Le echamos la culpa al otro, es más cómodo.
Lucas era el tipo de persona que odiarías si fueses envidiosa. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: «Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo».
Era un gerente único porque tenía varias empleadas que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que le seguían a Lucas era por su buena actitud. Él era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Lucas estaba ahí para decirle cómo ver el lado positivo de la situación.
Ver ese estilo de personalidad, realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunté: “No lo entiendo… no es posible ser una persona positiva todo el tiempo» “¿Cómo lo haces?”, Lucas respondió:
«Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo, Lucas, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor». «Escojo estar de buen humor». «Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello».
«Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo fijarme en el lado positivo de la vida».
“Sí, claro pero no es tan fácil” (protesté). “Si lo es, dijo Lucas.” Todo en la vida es acerca de hacer elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección».
«Tú eliges cómo reaccionar a cada situación, tu eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor». En resumen: «TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA».
Reflexioné en lo que Lucas me dijo. Poco tiempo después, dejé la industria hostelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Lucas cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella. Varios años más tarde, me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante:
Dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por 3 ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica.
Después de 18 hs. de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con Lucas seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me respondió:
«Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo». Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: «Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía 2 opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir.” “Elegí vivir.» ¿
No sentiste miedo?, Le pregunté. Lucas continuó – «Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de médicos y enfermeras, realmente me asusté… podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar decisión… “¿Qué hiciste?”- pregunté.
“Bueno… uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: Si, a las balas”… Mientras reían les dije: “Estoy escogiendo vivir… opérenme como si estuviera vivo, no muerto». Lucas vivió por la maestría de los médicos pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendí que cada día tenemos la elección de vivir plenamente.
LA ACTITUD, al final, lo es todo. Tomo control de mis sentimientos y emociones. Elijo mi ACTITUD y aumento la capacidad de decisión:
En vez de resistir YO ACEPTO. Acepto lo que es un hecho y no puedo cambiar.
En vez de resignarme YO APROVECHO. Recupero mi poder y valía.
En vez de evadirme YO ASUMO. El gran reto es asumir no evadir responsabilidades.
En vez de solo desear YO ME COMPROMETO a construir los cambios deseados.
En vez de preocuparme YO ME OCUPO. Me pongo en acción con nueva actitud.
En vez de olvidarme YO AGRADEZCO. Los miedos se desvanecen.
En vez de desconfiar YO CONFÍO. Decido sentirme segura.
En vez de pensar en negativo YO APUESTO POR GANAR.
Llega un momento en que comienza la saturación de tanta información recibida, y lo mejor entonces es desprenderse de ella, al darse uno cuenta que el conocimiento intelectual sólo ocupa sitio en el cerebro, que ya está pidiendo más espacio libre.
Llega un momento, para los que siguen técnicas de crecimiento personal, meditación, relajación, y otras que ya el siguiente paso también en no seguir ninguna técnica y dar rienda suelta a la espontaneidad, ya desde la confianza absoluta de que uno está en el Camino de lo correcto, desde la Conciencia.
Sobran pensamientos. Sobran palabras. Y es en el Silencio donde uno mejor se encuentra cuando uno ha llegado al límite de absorber lo que está en el exterior. Ahora toca realmente ir hacia adentro y profundizar.
Y es así como la Luz, en tu interior, puede comenzar a expandirse.
Y para irradiar tu propia Luz no necesitas «hacer», ni siquiera proponerte el compartirla; simplemente sucede.
Quizás algún rasgo del carácter esté obstruyendo el desarrollo de tu proceso vital de vida. Si así lo sientes, no te desanimes y no le eches la culpa a algo externo a ti. La cuestión está en aplicarse más a fondo e identificar en tu interior los obstáculos al crecimiento. Para conseguirlo hay que dejar la Mente a un lado; nada de justificaciones ni lamentos. Borremos totalmente la palabra fracaso.
El obstáculo puede ser desde lo más burdo y tonto, identificado con el Ego, (celos, resentimiento, rabia, miedos) a lo más sutil que enmascara a la vanidad y a una espiritualidad mal entendida. Siempre podemos introducir mejoras en el desarrollo personal gracias al cuestionamiento y observación de uno mismo.
Acaso sea necesario volver a fertilizar el terreno. Hacer un repaso de los hechos antes de seguir adelante, forzándolo. Actúan en nosotros intensas fuerzas de transformación interior, confiemos.
Podemos relativizar nuestras emociones y reacciones. Si consiguiésemos volar alto como un águila, nos sentiríamos libres de ataduras, alzándonos a gran altitud por encima de todo conflicto o drama. Entonces obtendríamos una panorámica lo suficientemente amplia como para entrar en el estado de libertad y desapego, sin sobre esfuerzos.