Dejemos atrás nuestra mente infantil y borremos todas las decepciones vividas de un plumazo, entonces habremos madurado. La decepción del enamorado que puso su felicidad en manos de otro. La decepción del hijo y sus grandes expectativas de tener unos padres perfectos. La decepción del creyente cuando Dios no respondió a sus plegarias.
Con la observación de uno mismo uno se vuelve más calmo: dejar de pedir, dejas de planear el futuro fantasiosamente, deja de quejarse, de dudar, de justificarse. Realmente, siendo observador de uno mismo, te haces más consciente de los actos inútiles y comienzas a deshacerte de todo eso que te impide ser tu mismo y de que, sin darte cuenta, ha ido formando una costra alrededor de tu corazón.
Siendo observador de uno mismo, además de colocarte en tu Presente, hace que el horizonte se alargue. Que la Mente se eleve. Y que los cinco sentidos se muevan hacia el interior, iluminando y activando los centros energéticos que están a lo largo de nuestra columna vertebral. Todo con el fin de seguir evolucionando como seres humano; dignos, impecables, honrados.
Y es así, cuando ya hemos integrado a nuestra cotidianidad el ser observadores y coherentes con nosotros mismos, cuando sentimos fehacientemente que somos un Alma y un Espíritu, eventualmente en un cuerpo físico, en el planeta Tierra, en la Galaxia de la Vía Láctea.
Hoy en día tenemos que tener sabiduría para poder soportar la ignorancia imperante y no entrar en debates inútiles que nos desgastan energéticamente. Sabiendo quien eres te mantienes fiel a ti mismo.
Ante tanta falsedad e hipocresía, el asombro, la perplejidad, la maravilla de existir, las guardamos para momentos extraordinarios e íntimos. ¿Quién quiere tener la razón? ¿Acaso necesitamos el reconocimiento de los demás?
La Razón la utilizamos para mantener un equilibrio coherente entre el Ser que somos y el mundo; saber manejarnos en las cosas cotidianas, en el trabajo, sin darle demasiada relevancia al Plano material. Debemos tener en cuenta que la Razón viene de la Mente y no suele ser imparcial.
Mientras que la Verdad, se guarda para uno mismo, para no escandalizar ni provocar a otros. La Verdad forma y fortalece nuestras raíces.
Me diréis que estoy equivocada, pero es así como lo siento. Lo que me ocurre de bueno, tengo la certeza de que me ha sido dado. Todo lo que me llega, sin yo antes haberlo imaginado siquiera, me ha sido dado.
En cuanto mi ánimo decae, surge algo nuevo que me eleva el pensamiento y me siento agradecida. O también me ocurre que recibo casualmente una llamada de alguien querido que me hace una invitación …
Estoy segura que a todos os ha pasado cosas por el estilo y que tiene que ver con la Ley de Atracción. Simplemente tenemos que estar atentos a las señales y nos daremos cuenta de la magia que existe en el espacio del mundo invisible. Las personas comunes lo llaman casualidades pero una vez que uno comienza a prestar atención, a ser observadores de lo que ocurre cotidianamente, terminará dándose cuenta de las coincidencias y de cómo -utilizando el sexto sentido– comenzamos a atraer lo que necesitamos sin siquiera haber tenido un pensamiento consciente de deseo.
Lo que descubrimos no es algo nuevo, algo que incorporamos; esa capacidad ya estaba en nosotros, simplemente despierta y la ponemos en marcha. Atraemos todo lo que está en la misma frecuencia y vibración que nosotros.
Pero primero hay que vaciar la Mente de miedos, dudas, escepticismo, pensamientos negativos, Todo esas energías densas obstruyen el flujo necesario de la intuición que está en un nivel superior de nuestra Conciencia personal.
Cuando a la cría de ave le llega el momento de salir del nido, siente miedo ante lo desconocido, pero es su condición de pájaro, su instinto y su fuerza de ser quien es, lo que le impulsa a extender las alas y lanzarse al vacío a volar.
El ser humano también, de manera colectiva, se encuentra en el momento crucial de dar el salto cuántico a nivel de Conciencia, para seguir su evolución, de manera ascendente, desde su espíritu.
Este cambio a un nuevo paradigma, sucede de forma brusca en muchos casos y por diferentes situaciones pero básicamente significa pasar de un nivel de energía (Conciencia) menor a otro mayor. Dejar atrás nuestras vidas ordinarias y superficiales, como seres caídos en el olvido de nosotros mismos, para reconstruirnos como seres extraordinarios que somos.
Convertirnos en alguien maravilloso, divinos, siendo BELLEZA sin vanidad. Siendo FUERZA sin soberbia. Y VALENTÍA sin agresividad.
Todos vivimos dentro de un proceso evolutivo. La mayoría se resisten a «saltar del nido» por miedo a lo desconocido o simplemente por la comodidad que brinda estar en un nido. Toda resistencia, tarde o temprano, crea conflicto y el conflicto crea sufrimiento.
Conservar intactos el Alma y el Espíritu hasta la vejez y el momento de dejar el cuerpo no será fácil. Desenmarañar nuestra compleja Mente para llegar a la más pura sencillez de vida y mantener puro el espacio sagrado que se merece nuestra Esencia es algo imprescindible si queremos recorrer nuestro Camino de vida hasta el final sintiéndonos plenos y satisfechos de nosotros mismos.
Es en la vejez cuando nos damos cuenta y valoramos el haberlo hecho correctamente, acorde a nuestra Conciencia. Pues es en la ancianidad, en el encuentro con nuestra soledad, cuando necesitaremos de su protección y guía. No habiendo abusado de nuestro cuerpo físico y habiendo cuidado de nuestra salud mental y emocional habremos adquirido sabiduría y poder sobre nuestras facultades..
¿Cómo conectar con nuestra esencia (Alma y Espíritu). Cuidando que nuestros cinco sentidos se mantengan puros a lo largo de nuestra vida y desarrollando el sexto: la intuición.
Cuidadosos a la hora de oír, ver, tocar, ingerir, hablar, sin que nada pueda escandalizarnos o herirnos, nada que nos saque de nuestro centro, nada que nos haga perder nuestra claridad mental, siempre actuando desde nuestra dignidad e impecabilidad. El corazón impoluto. Preservando la inocencia.
Todo lo que le ocurre a mi cuerpo es de mi responsabilidad. Y aun sabiendo que la mente es mía y tengo una inteligencia y unos talentos, me pregunto quién soy yo y a la vez me cuestiono quién es la que pregunta ¡!
Cuando despierta la Conciencia en mí, es cuando puedo empezar realmente a darme cuenta de mi realidad, qué quiero mejorar en mi vida y qué quiero conseguir.
La valoración que yo hago de mí y la que hago del mundo está ligada a las emociones. Cada vez que vivo situaciones que van a favor de lo que deseo, me sentiré feliz, afirmada, satisfecha, ilusionada y vivo en estado positivo. Cuando la experiencia parece que va en contra de lo que yo pretendo o espero, entonces siento una reacción interior negativa. Así que, las emociones no son nada más que el contraste entre lo que yo deseo y lo que el mundo me da.
Cuando se está excesivamente pendiente de lo que se desea y se está comparando este deseo con el exterior, está esperando del exterior la confirmación, la ayuda, la realización de lo que se desea, esto indica que la persona no vive desde su capacidad real. Las personas pendientes de un deseo de futuro, vive desde la tensión, la inseguridad o la depresión.
¿QUIÉN SOY YO?
LA IMPORTANCIA PERSONAL.- Gastamos una cantidad inimaginable de energía vital en defender ante los demás la postura con la que nos identificamos para sentirnos bien. Muchas veces, desde una personalidad, que por las circunstancias de la vida, hemos ido formando pero que no tiene nada o poco que ver con quien en realidad somos.
Uno se siente superior o inferior por su inteligencia, por sus posesiones materiales, por su poder personal. ¿Tengo verdaderas razones para sentirme importante o poca cosa? ¿Qué cosas me desgastan?
AL CONECTAR CON MI ESENCIA ME SIENTO LIBRE.- ¿Qué es lo que me distrae? ¿Qué es lo que me siento obligada a hacer/ser?
LAS ENERGÍAS DISPERSANTES.- Hago un repaso de mi vida sin implicarme emocionalmente. Sin juzgarla. Cierro círculos del pasado. Perdono y me perdono. Acepto mi realidad. Y avanzo.
La paz, la felicidad, la seguridad y el amor sólo pueden manifestarse de dentro hacia fuera. Tengo que vivir hacia el exterior desde mi Ser, teniendo una actitud correcta según mi Conciencia ligada a la Conciencia Universal Superior.
Habíamos quedado con la intención de desahogarnos echando pestes de un tipo que conocíamos y nos había utilizado y engañado a las dos. Pero ya estando juntas solo hicimos que reír y reír, antes de que nos pusiésemos hablar.
Como dos chiquillas traviesas que saben van a hacer algo mal hecho pero les entra la risa. Y eso que de verdad sentíamos una tremenda rabia por esa tercera persona…
El caso es que nos mirábamos a los ojos y brotaba la risa; risa divertida, risa de placer, risa sana. Nos dimos cuenta de que no valía la pena malgastar el tiempo en quejas. No valía la pena hablar mal de nadie.
Verdaderamente la risa sana los corazones.
¡Y sentíamos nuestra vibración crecer! Entramos en un estado de pura alegría.
Ay que de risas. Linda tarde. Fue la mejor opción.
Al ser observadores de una experiencia, parecería que estamos separados de la misma pero la realidad es que somos el que observa la vivencia y al mismo tiempo el que la vive. Así es como yo lo he experimentado siempre que me ha sucedido algo extraordinario, en la que he salido del cuerpo y ha sucedido un desdoblamiento de Conciencia,
Una vez, entrando en una relajación profunda, salí del cuerpo como una flecha y me planté en medio del cielo azul, en frente mía una gran nube y detrás de ella una Luz tan potente que me cortaba literalmente la respiración. Me postraba ante esa poderosísima Luz, que entendí era Dios, y que irradiaba una energía de puro Amor que me llenaba de una inmensa felicidad. Al mismo tiempo, otra parte de mí estaba observando toda esa escena de la que yo era protagonista y me decía «nunca más seré la misma«
Así que, luego entendí que nuestro Ser puede estar en diferentes niveles o dimensiones al mismo tiempo y ser observador de sí mismo en todos ellos de forma simultánea…
Además, es bueno saber que luego le sigue un proceso de Conciencia colectiva. Es un proceso de unificación y completitud que va parejo con la unificación de la Conciencia individual.
Cuanto más unificados nos sintamos y nos identifiquemos con todo ser vivo y más coherentes seamos con nosotros mismos más buscaremos el silencio y la soledad para percibir enteramente ese estado de plenitud en el que entramos,a la vez que sentiremos un vacío y una compasión honda por la humanidad, que en un porciento muy elevado, todavía está en niveles de sufrimiento debido a su baja Conciencia.
La ignorancia de sí mismo, el vivirse separado del Todo y la soberbia no les dejan fluir en la energía del Amor, haciendo que el ser humano viva ciego a su Realidad y verdadero potencial y se resista en descubrir la magnificencia de la misericordia divina.
Como dijo el gran científico mexicano Jacobo Grinberg «la experiencia se experimenta a sí misma«