Mente y corazón

No todo se resuelve pensando.

¿Cómo equilibrar una Mente débil, que padece ansiedad, desde la misma Mente desequilibrada? Imposible. Ridículo. Agotador y frustrante.

Entonces, qué.

Vayamos al corazón y unámoslo a la Intuición. Y en lugar de usar la Razón y el lenguaje, restauremos la Mente desde nuestra facultad intuitiva, que nos puede transportar a una dimensión superior de nuestro Ser.

Sentémonos en calma con nosotros mismos. Utilicemos la Respiración Consciente para alinear nuestros centros energéticos y nuestro cuerpo emocional. Hagamos rítmicamente la respiración consciente (por ejemplo, 4x4x6x6) Inhalamos. Retenemos. Soltamos. Nos quedamos en vacío) . Así tres veces en grupos de tres). Esto obliga a la Mente a no ocuparse en nada más que hacer lo que le ordenamos. Ese es el primer paso importante que comienza a disciplinar nuestra Mente. Y se puede hacer tantas veces como sintamos necesario.

Si se quiere conseguir la calma Mental, se puede. Pero hace falta voluntad y disciplina. Al principio cuesta, es un esfuerzo. Se trata de crear un hábito nuevo. Fortalezcamos nuestra Mente, ella lo agradecerá finalmente.

Si nuestra Mente nos está llevando al conflicto con nosotros mismos, es hora de romper viejos hábitos. La insatisfacción, la frustración y emociones desestabilizadoras llevan a la enfermedad. Veámoslas como señales que nos envía nuestro cuerpo para que les prestemos atención y hagamos cambios.

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