Di que sí.

Voy a mi Jardín interior a renovarme, Todos tenemos esa facultad y capacidad de visionar, de viajar astralmente.

Desde hace unos días la reja para entrar en mi Jardín es de oro. Hoy las enredaderas salvajes han florecido y se han convertido en preciosos rosales .

Entro y me encuentro con la inmensidad verde de colinas, cerros y montes. Ahí solo cabe volar y yo me lanzo, sin sentir vértigo ni miedo. Todos los elementos me facilitan el que yo dance en el aire. Giro, desciendo y me elevo con soltura que refleja el éxtasis del gozo más embriagador que produce la sensación de libertad.

Aquí, en mi Jardín, no hay caminos, al menos a simple vista no se ven. Es un panorama virgen, que observo desde el aire. Todo de un verde uniforme y gratificante a la vista que me reconforta. Mis cinco sentidos se expanden ante tal percepción de pureza.

Vuelvo conscientemente a la realidad del mundo material. Lo asumo sin problemas y en equilibrio. Queda grabado en mi subconsciente y en todo mi Ser, la experiencia. Mi Mente sabe que puede volver a esa otra dimensión sutil, desde la intención firme que da la certeza de que así funciona el poder de la Mente, cuando ya se han combatido todos los miedos.

Gracias, gracias, gracias infinitas al Universo.

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