Alma fractal

La edad no representa siquiera el tiempo vivido. Es relativa, como todo lo demás. Mi edad no es un número fijo y entero. Es fractal como lo es el Alma.

Es un número en espiral que se va dilatando a medida que avanza adentrándose en dimensiones más etéreas y sutiles.

La edad última puesta en números, marca en parte la jornada final de un ciclo, que erróneamente muchos consideran el último desenlace.

Termina un ciclo cuando el Alma y Espíritu siguen su andadura y entierran el cuerpo físico. Ese día, en lugar de cánticos se escuchan llantos y lamentos. Es verdad que es una pérdida para los que se quedan pero visto desde el desapego del amor incondicional, resulta ser un alivio para quien sigue su viaje.

La m*rte asusta a los que no saben todavía que la m*erte no existe. No demos voz a las palabras que no tienen luz y están cargadas de miedo. Podemos sustituirlas por «pasar a mejor vida», «transmigrar» …

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