Espiritualidad física

Ojo en no caer en la trampa de convertir la espiritualidad en una actividad competitiva por brillar más.

Cuidado con rebajar el espíritu a una posición material y física. Con prácticas y disciplinas que se han convertido en hábitos y rutinas. O en una adicción enfermiza, por crear ansiedad, miedos y codicia por ser el mejor y ganar el paraíso.

Esa «espiritualidad» llena de vanidad, competitividad y rivalidad, para poder estar en el círculo más estrecho del maestro.

Cuidado con eso porque se da mucho… desde nuestras primeras buenas intenciones, desde nuestra ingenuidad e ignorancia. Desde el no valorarnos a nosotros mismos lo suficiente como para dejar nuestra vida en manos de otros para que ellos la gestionen… sin cuestionarnos nada; sumisos …

¿Te has preguntado quién serías sin el personaje tras el que te escondes? Tu espíritu es eterno y perfecto tal cual ya es.

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