No es fácil entender el carácter e idiosincrasia del pueblo iraní. Ponerse a opinar sobre ellos te arriesgas a equivocarte. Junto con mi familia nos fuimos a vivir allí cuando había finalizado la guerra defensiva contra Irak que supuso un millón de muertos. Por mucho tiempo vivimos con tarjeta de racionamiento. Las guerras hacen a las personas solidarias, austeras y sabias.
Nos encontramos entonces con un país analfabeto gracias al sistema del Sha de mantener el pueblo ignorante; trabajando como mano de obra barata desde niños en la elaboración de alfombras… ese era el panorama real en el año 1989. Así que, la revolución que hubo no fue impuesta sino que representó en primer lugar un alivio para todos y supuso levantar la dignidad del pueblo dándoles educación y sanidad gratuita para todos.
Por supuesto que el sistema de gobierno tiene fallos y no fue a gusto de todos. Pero la intención, al menos en sus principios, era realmente admirable, yo así lo percibí y viví, por humanitaria.
Los siete años que allí viví -incluida la guerra del Golfo- aprendí valores que en Occidente están olvidados. Y no entro en hacer comparaciones entre buenos y malos o mejores y peores, porque sería falso juzgar a un pueblo entero y a sus dirigentes a la ligera, siendo que consiguieron mejorar las condiciones materiales con creces.
Allí me sorprendió sobre todo ver otro modo de actuar de la mujer. En occidente se escandalizan de ver a la mujer iraní tapada de la cabeza a los pies y por ello creen que es una mujer sumisa y sin voz propia. Yo no voy a defender esa vestimenta (que poco a poco está dejando de ser obligatoria) pero me doy cuenta de que rápido se juzga por la imagen sin indagar el contenido. La mujer iraní se amoldó en lo externo a los tiempos que le tocó vivir sin perder su dignidad y carácter. Ha sabido aprovechar la parte buena educándose profesionalmente y puedo asegurar que sabe gobernar su casa y sus hijos con coherencia y valores.
Siento en el alma el dolor de todas las guerras e injusticias. Tengo presente lo que se vive después de sufrir -el pueblo- las injusticias y horrores de una guerra.
Recemos por la paz en la tierra y recemos por todos los seres humanos de buena voluntad y pidamos por todos los desalmados para que despierten sus Conciencias.
Gracias.
