Es de locos; si decido darle de comer a los pájaros en mi terraza, aparecen tres gatos al acecho y las palomas -estoy segura- están pensando que estoy compinchada con los felinos.
Si me decanto por alimentar a un gato, que es del vecino pero que le hace pasar hambre a propósito para que se dedique a alimentarse por su cuenta y a mí ese gato me da pena, de pronto se suman cuatro gatos más y «marcan» mi terraza como SU territorio.
Sobre todo para las personas sensibles e ingenuas este mismo problema se vive a otros niveles y sucede lo mismo. El mundo está lleno de pequeños acosadores que buscan ganarse corazones generosos. Demasiada publicidad engañosa… no sé si esas artimañas las hemos aprendido de los animales o ellos de nosotros …
