Todos tenemos una llave que abre la puerta de nuestra casa. Y a todos nos ha pasado alguna vez que al salir nos hemos olvidado la llave dentro. No nos toca otro remedio que llamar al cerrajero. Imagina que eso te ocurre muchas veces pero como tienes la solución en el cerrajero sigues sin hacerte conscientes de que el problema es tu falta de atención. No estás presente en lo que haces y sólo sigues quejándote de lo caro que sale tener que llamar al cerrajero para que abra la puerta.
Imagina que el cerrajero es Dios y que cada vez que tienes problemas para entrar en casa le llamas a Él para que te abra la puerta.
No te apresures en llamar al Cerrajero, Él te dio la llave para que la abrieses por ti. Pon atención. ¿Dónde está la raíz del problema? Te quejas del Cerrajero en vez de ser consecuente y solucionar tus problemas por ti mismo.
Hazte responsable de tu salud, de tu bienestar y felicidad interior.
Dios nos dio la llave para abrir cada puerta relacionada con nuestra vida material, mental, emocional y espiritual.
Contra la enfermedad nos dio la capacidad para la auto-sanación con la ayuda de las plantas y para el veneno que corrompe la paz interior nos hizo saber sobre la importancia de la ACEPTACIÓN para cuando no pudiésemos cambiar alguna situación por nosotros mismos. Contra la inseguridad y los miedos nos dio la Fe . Y nos dio la LLAVE MAESTRA que es el AMOR INCONDICIONAL.
No nos apresuremos en quejarnos; busquemos en nuestro corazón, ahí están las llaves.
