Hoy en día es fácil encontrar métodos, sistemas y técnicas para todo lo que necesitemos. Sepamos distinguir lo que nos ofrecen para controlar y calmar a nuestra Mente.
**Disciplinar** la Mente. Se trata de ponerla a nuestro servicio siguiendo prácticas para crear nuevos hábitos de conducta, como por ejemplo la meditación, repetición de frases positivas, oraciones. Todo ello para que la Mente cumpla exclusivamente su servicio de crear pensamientos positivos y claros. Acabando así con las avalanchas de pensamientos inútiles y torturantes.
**Empañar** la Mente. Se trata de sobreponer, sobre todo lo caótico que hay en la Mente, nuevas fórmulas de creencias y comportamiento, intentando así dejar de ver nuestra realidad, y que todo lo que hubo de desastroso en nuestra vida, desaparezca por si mismo y eso nos produzca la paz deseada. Puede ser a través de prácticas de meditación, yoga, oraciones … como disimulo y engaño mental de nuestra realidad.
**Distraer** la Mente. Es la elección del subconsciente de las mentes débiles y perezosas que no se valoran a sí mismos. Sumergiéndose en el mundo exterior del consumismo y distracción febril fuera de control. La televisión, el juego, ruido, drogas… todo lo que nos aparte del Ser es utilizado para no encontrarnos de frente con nosotros mismos. Una fuerte desesperanza es la causa muchas veces de este abandono de uno mismo.
Entendiendo todo esto, ahora vamos a ir a la clave:
** Sólo la Observación y el Silencio nos llevan ante la puerta de un Plano Superior.
** Sólo poner la atención en la Conciencia pura que somos nos hace libres.
** Abandonarse y fluir desde la sencillez y la humildad del Ser nos hará ser AMOR.
