
Me diréis que estoy equivocada, pero es así como lo siento. Lo que me ocurre de bueno, tengo la certeza de que me ha sido dado. Todo lo que me llega, sin yo antes haberlo imaginado siquiera, me ha sido dado.
En cuanto mi ánimo decae, surge algo nuevo que me eleva el pensamiento y me siento agradecida. O también me ocurre que recibo casualmente una llamada de alguien querido que me hace una invitación …
Estoy segura que a todos os ha pasado cosas por el estilo y que tiene que ver con la Ley de Atracción. Simplemente tenemos que estar atentos a las señales y nos daremos cuenta de la magia que existe en el espacio del mundo invisible. Las personas comunes lo llaman casualidades pero una vez que uno comienza a prestar atención, a ser observadores de lo que ocurre cotidianamente, terminará dándose cuenta de las coincidencias y de cómo -utilizando el sexto sentido– comenzamos a atraer lo que necesitamos sin siquiera haber tenido un pensamiento consciente de deseo.
Lo que descubrimos no es algo nuevo, algo que incorporamos; esa capacidad ya estaba en nosotros, simplemente despierta y la ponemos en marcha. Atraemos todo lo que está en la misma frecuencia y vibración que nosotros.
Pero primero hay que vaciar la Mente de miedos, dudas, escepticismo, pensamientos negativos, Todo esas energías densas obstruyen el flujo necesario de la intuición que está en un nivel superior de nuestra Conciencia personal.
