Sueños y revelaciones

De pronto se ha descifrado un sueño que tuve en mi adolescencia (hace 60 años) y que fue tan vívido, tan real y a la vez tan misterioso el contenido del mensaje, que tantas veces rondó en mi cabeza pero que no he conocido su significado hasta ayer.

Ayer casualmente vi un vídeo que le hicieron a Carl Jung al cumplir sus 75 años y que él quiso celebrar descifrando una inscripción en griego grabada en una piedra.

Hablaba de MARÍA LA PROFETISA, nacida en el siglo III dc., en Alejandría. Con gran asombro escuché que el mensaje que recibí en el sueño era el mismo que el de ella:

«UNO SE CONVIERTE EN DOS, DOS EN TRES Y DEL TERCERO VIENE EL CUARTO QUE ES UNO«

Así lo leyó Carl Jung y yo lo recordé perfectamente, tantas veces lo había intentado entender. La explicación según él es la siguiente:

Uno es la total inconsciencia (que se separa formando el Dos)

Dos es el conflicto entre los opuestos (que se separa y forma el Tres)

El Tres va hacia la Trascendencia y se forma el UNO incorruptible, indivisible, etéreo y eterno.

María la Profetisa fue una famosa alquimista de su época que inventó fórmulas y aparatos, Como curiosidad está lo que se utiliza en cocina: el «baño maría», creación de ella.

Siento como su se hubiese descorrido en velo…¿será que soy la reencarnación de esta alquimista?…

Estando despiertos

Si estamos despiertos, atentos, siendo observadores desde nuestra Conciencia, los sentidos se irán refinando, la mente se irá calmando y simplificando, vaciándose de todo lo inútil, cada vez más.

La intuición, hará acto de presencia y te guiará a usar cuchara de madera en lugar de una de metal. A comer productos frescos que tienen energía y no productos procesados e industriales que te enferman.

Refinando la intuición comenzarás a relativizar la vida y elegirás no sufrir, sintiéndote con la fuerza y la seguridad para dirigir tu vida con responsabilidad y firmeza. Y aceptarás lo que no tiene solución.

Aprenderás sin esfuerzo a dejar de lado todo lo artificial e ilusorio. Entenderás que el desapego es clave para sacudirte de encima el sentimiento de culpa que no aporta ningún beneficio.

Y a sonreír desde dentro, mientras guardas silencio.