La energía espiritual

La verdadera adoración a Dios no contiene ninguna búsqueda personal. Es un estado de absoluta entrega al experimentar la energía divina en uno mismo.

Esta vivencia borra cualquier duda o ignorancia al respecto; la certeza se ha instalado en el corazón. No hay teoría o dogma que pueda traer luz al corazón del devoto. La energía espiritual ya ilumina su interior y eso  le basta.

Es la unión de la mente y el corazón lo que hacen posible que el alma emerja y se asiente como Presencia Divina en cada ser vivo.

Desarrollar la energía vital en nosotros y transformarla en energía espiritual es el trabajo inmediato para todo aquel que vive el despertar de la Conciencia.

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